Arte pop: WOW!

Arte pop: WOW!

La semana pasada en nuestro artículo sobre acrílicos, mencionamos que una de las corrientes artísticas que se apropiaban de este producto y esta técnica era el pop art o el arte pop. Entonces para seguir profundizando en el mundo del arte y, sobre todo, para comprender de dónde vienen algunas creaciones con las que nos cruzamos cotidianamente, vamos a hablar justamente de esta corriente artística. Conozcamos el popart o el arte pop.

El arte pop surge en la década del 50 en el Reino Unido y Estados Unidos paralelamente, como oposición a lo que sus impulsores consideraban como “la elitista” cultura de las bellas artes, más precisamente del Expresionismo Abstracto: movimiento pictórico surgido en los años 40 en Estados Unidos que buscaba representar sentimientos y emociones a través de la abstracción.

Para lograr este fin, el pop art se inspiraba en la estética de elementos cotidianos y de uso popular. A través de los medios masivos de comunicación se tomaban imágenes de la cultura popular que provenían de las publicidades, la televisión, el cine, los libros de comic o el mundo del cine.

Pero es que este movimiento, en definitiva, no hacía más que reflejar los hábitos de una sociedad de posguerra fuertemente signada por el consumo y la producción en serie. Porque después de todo, el arte es otra manifestación cultural y siempre resulta un reflejo de la época en la que surge y se perpetra. El arte pop  se apropiaba de íconos de la cultura de masas para convertirlos en arte a través de una mirada reflexiva y profundamente crítica.

Lo que caracteriza a este movimiento artístico no es tanto la virtud técnica como sí los motivos que lo inspiran. La resistencia a ver la cultura y el arte como propiedad de una elite y sí entenderla como algo transversal a la vida y hábitos cotidianos de los pueblos. Por esto es que utiliza elementos mundanos para ironizar sobre los fundamentos elitistas de las bellas artes.

Los principales referentes de este movimiento son Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Richard Hamilton, David Hockney, George Segal, entre otros.

Lo importante y atrapante a la hora de abordar y conocer cualquier movimiento artístico, es que en ellos convergen una serie de nociones sociales, culturales, ideológicas que aportan diferentes definiciones o maneras de concebir el arte o cualquier manifestación cultural. Si hay algo en lo que afortunadamente hemos avanzado a lo largo de la historia es en entender que cualquier producción que sea un reflejo de la sociedad que nos atraviesa es parte de nuestra cultura. El arte ya no es entendido como un valioso producto que sólo surge y al que sólo pueden acceder los sectores dominantes de la sociedad.

El arte es una expresión que nació con el hombre y que acompaña el devenir de la historia para perpetuar los climas de época y los valores de las sociedades con las que coexiste: en el caso del arte pop, una sociedad de posguerra abrumada por el auge de la publicidad, las producciones gráficas y audiovisuales y un surgir de infinidad de movimientos subculturales oponiendo resistencia a la cultura que los contiene.

 

 

Share this post